sábado, 2 de febrero de 2013

PARTICIPACIÓN POLÍTICA Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN



En las últimas décadas, las tecnologías electrónicas digitales se han desarrollado a un ritmo acelerado. La incorporación de tecnologías de la información y la comunicación al proceso productivo y económico ha permitido descentralizar los procesos de producción mediante el intercambio de información sin barreras de tiempo ni espacio. A este proceso se le ha conocido como la “revolución digital”.



Estas tecnologías han dado lugar a una nueva concepción del proceso de la información que abre otras opciones para la comu­nicación interpersonal. Estas tecnologías han abierto al usuario común la posibilidad de convertirse en creadores y generadores, desde su propia casa y a través de su computadora personal, en áreas que antes estaban limitadas a técnicos y especialistas. Dada la creciente importancia de estas tecnologías, es de espe­rarse que su impacto se extienda a todas las ramas de la actividad humana, incluyendo la política.

 

La gran necesidad de información que demandan las sociedades actuales ha propiciado que constantemente se exploren nuevas herramientas y tecnologías que permitan almacenar, obtener y transmitir la información de una manera mucho más rápida y eficiente. El desarrollo de la electrónica en las décadas recientes ha permitido también el desarrollo de las tecnologías digitales para la información y la comunicación. Estas tecnologías han llevado a la sociedad a entrar al nuevo milenio en lo que se ha dado en llamar  “era de la información” e incluso se habla de que es el hecho más relevante desde la Revolución Industrial.3 La gran dependencia de la información, así como a las tecnologías derivadas de esta necesidad ha ocasionado que la sociedad actual sea conocida también como la “sociedad de la información”.



Las tic, aunque existen diversas definiciones, pueden conside­rarse como un conjunto de aparatos, redes y servicios integrados en un sistema de información interconectado y complementario. En pocas palabras, las tic se refieren a un conjunto de procesos y productos que son el resultado del empleo de nuevas herramientas surgidas del campo de la informática relacionadas con el almace­namiento, procesamiento y transmisión digital de la información.5 Dadas sus características, conforman un sistema integrado por dos elementos principales:



  1. Informática: caracterizada por el uso de hardware y software, que permiten producir, transmitir, manipular y almacenar la información con mayor efectividad, dis­tinguiéndose la multimedia, las redes locales y globales (conocidas como internet), los bancos interactivos de información, los servicios de mensajería electrónica, entre otros.
  2. Telecomunicaciones: representadas por los componentes destinados a la transmisión de señales telefónicas, te­legráficas y televisivas que permiten transmitir la señal a grandes distancias sin necesidad de usar repetidores.

 Dentro de estas nuevas tecnologías, existe una plataforma que destaca por sus múltiples usos, así como por su número de usuarios y que es conocida como la red global, que es un conjunto descentraliza­do de redes informáticas de comunicación y tiene su origen en la red informática ARPAnet (dentro del proyecto de Investigación Avanzada para la Defensa Nacional). La red global, más ampliamente conocida como internet, es una red que vincula ordenadores coordinados a través del protocolo World Wide Web o por sus siglas en inglés www. Este servicio dentro de la internet permite la consulta remota de información contenida en archivo de formatos determinados como hipertexto.



La relevancia de internet, comparada con otros medios o he­rramientas de comunicación, puede resumirse en cinco elementos principales:



1.       Transmite información a una velocidad mayor que otras tecnologías.

2.       Transmite volúmenes más grandes de información a múl­tiples destinatarios desde un conjunto más amplio de fuentes.

3.       Permite la descentralización del control de la información.

4.       Disminuye los costos de diseminación de información tanto a emisores como a receptores.

5.       Permite la interactividad en la tecnología de los medios entre los usuarios conectados.

Tales características han extendido el uso de estas tecnologías y en consecuencia aumentado el número de usuarios en el mundo. Sólo en los últimos 20 años, la influencia de los medios digitales para transmitir la información a la par que las telecomunicaciones se ha visto beneficiado por el desarrollo tecnológico que ha per­mitido la miniaturización de los componentes tecnológicos y, con esto, mayor acceso a estas tecnologías.



México, de acuerdo con datos del itu, no se encuentra entre los primeros cinco países con mayor índice de desarrollo y penetra­ción de las tic en Latinoamérica, y se ubica por detrás de Estados Unidos, Canadá, Argentina, Uruguay y Brasil, en ese orden. Aunque el número creciente de usuarios de estas tecnologías se debe a la alta demanda por obtener información, comunicarse más rápidamente o conducir diversos tipos de negocios a través de estos medios, existe gran disparidad en el acceso, los precios y la cobertura, lo que crea distorsiones en los supuestos beneficios. Más adelante se regresará a este punto.





Las tic se han constituido en un elemento vital en nuestra sociedad. Su amplia utilización en el mundo ha traído como consecuencia un importante cambio de la actividad humana al encontrarse inmersas en todas las facetas de la vida cotidiana, así como en el desenvol­vimiento de las instituciones productoras de bienes y de servicios. Estas tecnologías se han vuelto herramientas estratégicas en muchas ramas de la actividad humana, por lo que en los últimos años se ha insistido en una enorme expectativa de cambios que para la vida social en general deberían ofrecer estas tecnologías.

La incorporación de nuevas tecnologías —en especial las he­rramientas de internet— al proceso productivo y económico, ha permitido descentralizar los procesos de producción mediante el intercambio de información a una velocidad más alta y a precios relativamente bajos. Como consecuencia, se han modificado no sólo los procesos productivo y comercial, sino también el económico y el social.





Como consecuencia lógica de lo anterior, los medios masivos de comunicación y la publicidad han tenido que cambiar sus métodos tradicionales por medios interactivos. Se ha suscitado también un cambio respecto de los métodos tradicionales de movilización de la opinión pública y de la actuación de los medios de comunicación en la política. La publicidad política ha tenido que incluir mensajes novedosos para llegar a los usuarios de estas tecnologías. Pero los usuarios, fieles al carácter interactivo de estos espacios, han recla­mado su lugar en la nueva forma de hacer política a través de las tecnologías de la información y la comunicación.



Las nuevas tecnologías han abierto a los usuarios comunes la posibilidad de convertirse en creadores y generadores desde su propia casa y desde su computadora personal, en terrenos que antes estaban limitados a técnicos y especialistas. Es entonces común escuchar que el auge de las tic obliga a replantear los modelos explicativos de la participación política, ya que aparentemente, la manifestación de éstas ha gestado una serie de cambios respecto de los métodos tradicionales de movilización de la opinión pública, de actuación de los medios de comunicación y del papel de los políticos. Algunos autores afirman que estas tecnologías pueden favorecer la obtención de recursos, estímulos y actitudes importantes para la actividad política (Lupia y Philpot 2005). Asimismo, la captura del voto electoral ha obligado a los parti­dos políticos a incorporarse rápidamente a las tecnologías digitales.

 

La llegada de internet ha dado renovados bríos a los diletantes de la participación política. Para éstos, la red permite afrontar el tipo de diálogo al que aspiraban los antiguos griegos con la democracia representativa. Se dice que las nuevas tecnologías son democra­tizadoras, pues permiten acceso y participación igualitaria de los individuos en asuntos políticos. Hablar de comunicación política es aludir a la comunicación que se establece entre los gobernantes y los gobernados. Así, un elemento indispensable para la participación democrática se cimienta en el diálogo entre candidatos y electores o entre gobernantes y ciudadanos.





Estos ejercicios ayudaron a incrementar la fama de internet como un medio catalizador de la participación política. De hecho, la red ha ampliado enormemente el espectro de canales que permiten el intercambio de opiniones políticas y la promoción de iniciativas o movilizaciones que tratan de influir en las decisiones del electorado. Sin embargo, ningún estudio o dato ha logrado probar la relación entre tecnología y participación política.





La literatura sobre los usos políticos de internet está caracterizada por el debate entre dos tendencias principales: la que sostiene que es un elemento movilizador y la que sólo la considera como otra expresión de la movilización política tradicional previamente exis­tente. Para quienes apoyan la primera, con la red han nacido nuevas formas de participación política. En cambio, la segunda sugiere que internet supone alternativas de participación para personas que no utilizan los mecanismos tradicionales y en particular para los jóvenes, es decir, se trata de una herramienta que sólo refuerza la participación tradicional.



Como vimos en la sección anterior, es común oír que la apari­ción de internet ha potenciado la actividad política, ya que permite nuevas actividades y un consumo mucho más rápido de información política, y la recepción y envío de estímulos movilizadores.



Las conclusiones de este conjunto de investigaciones exten­dieron la idea de que la interacción social y las redes sociales po­tencian la participación política. No es de extrañar entonces que, dado que se piensa que las redes sociales virtuales mantienen las mismas características que las reales, se haya concluido que la red tiene elementos catalizadores de la participación política. Siendo que las tecnologías suelen poner en contacto a personas con las mismas características, ha sido sencillo para muchos defensores de éstas aceptar las conclusiones de las investigaciones y asumir que todos los usuarios de estas tecnologías suelen compartir no sólo ciertas características sociales, sino también impulsos y creencias políticas.



Desde la invención del telégrafo, cada nuevo adelanto tecnológico ha sido publicitado como el nuevo facilitador de la democracia. Ningún aparato tecnológico por sí solo ha de aportar los significados, las identi­ficaciones y motivaciones para que la población se sienta representada, escuchada y partícipe de las decisiones de gobierno. De hecho, las características potenciadoras de la democracia que se le atribuyen a la tecnología pueden ser exageradas o fuera de proporción.



Internet, por ejemplo, no ha cambiado las campañas políticas de fondo, sólo las ha tecnificado. No es de extrañarse entonces que los encargados de realizar estas campañas para los políticos hagan uso de todos los medios posibles a su alcance y las tácticas se adecuen a los usos y costum­bres de la gente. No se está negando que puedan contribuir, pero sin duda los efectos de estas tecnologías han sido exagerados. Prueba de esto, son las actividades de los políticos en internet en EUA, un país considerado paradigmático en estos temas, don­de 70.4% de la población es usuaria de internet (Internet World Stats 2010).  De hecho, un análisis de estos sitios de internet reveló que no contaban más que con la información necesaria y en algunos casos era del todo incompleta e insuficiente (The Bivings Group 2008).



En este mismo sentido, la investigación de Butcher (2003) resulta iluminadora. Ésta se enfoca en el uso de herramientas de internet para la movilización política. Butcher demuestra que a pesar de la gran importancia que se le da a las redes sociales y a los blogs, éstos difícilmente pueden influir en la opinión pública y mucho menos en los resultados de las elecciones (Butcher 2003), porque a pesar de tener un creciente número de usuarios, son en realidad utilizados por una proporción muy pequeña de los usuarios de internet, y más pequeña aún de la población en general. Los números presentados por Butcher también sugieren que los usuarios de estas redes y blogs políticamente activos suelen buscar y, en su caso, participar en aquellas redes con las que más se identifican. De hecho, también muestra cómo los blogs creados y visitados son en realidad de apoyo a un candidato o partido, más que crear foros de discusión (Butcher 2003, 53). En este mismo sentido está el caso del reporte de la investigación al entonces presidente estadounidense Bill Clinton, por el fiscal Ken­neth Starr, conocido como el Reporte Starr. El día de su publicación en internet, el 12 de septiembre de 1998, provocó 340,000 consul­tas. El reporte fue replicado en otros sitios electrónicos como el de la cadena noticiosa Cable News Network.


Si bien la aparición de internet exige una revisión del concepto de participación política por la razón evidente de que la gente puede ahora participar políticamente desde la red, es más importante aún saber si esta participación que se produce en la esfera online tiende a reproducir los modos ya existentes offline o responde a una lógica diferente. Para ellos es necesario contar con tres elementos críticos:

 

a) Las dimensiones habituales del comportamiento político.

b) El uso general que cada ciudadano hace de internet.

c) Los usos específicamente políticos que se hacen de internet.



Mientras tanto, sólo podemos afirmar que la participación polí­tica online únicamente refleja los modos de la participación política tradicional u offline.



Otro elemento importante a tener en cuenta, es el hecho de que la democracia ha ido perdiendo credibilidad como modelo de gobierno, lo cual se evidencia en la falta de participación política de la sociedad. La gente participa cada vez menos en política y lee cada vez menos.



 La brecha digital en México



En México, las cifras son similares. Actualmente existen alrededor de 34 millones de usuarios de estas tecnologías con 25.6 millones de internautas mayores de 6 años en zonas urbanas, y 5 millones de internautas mayores de 6 años en zonas no urbanas (amipci 2011), pero con uno de los crecimientos más impresionantes de países simi­lares. Por otro lado, hay muchos países en desarrollo que han te­nido un gran crecimiento entre 2000 y 2004, en cuanto a número de usuarios de internet se refiere. Es el caso de Brasil con 311% de crecimiento; México con 269.9%; Irán, 1,167.2% y Arabia Saudita con 609.5%, por nombrar algunos. De igual forma, el estudio de Freedom House (2011) revela que México presenta una penetración de estas tecnologías catalogada como media.



Entre los puntos negativos de México está la escasa penetración de internet entre la población, motivada por:



a) El desigual avance tecnológico en el país.

b) Los altos precios en el servicio.

c) Una deficiente infraestructura nacional.

d) Falta de competencia en el sector de las telecomunica­ciones.

e) Una falta de independencia del ente regulador, la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel).



Es de notar el avance desigual del país, pues, de acuerdo con datos de amipci, a pesar de que el promedio de computadoras por hogar en México es de 1.2, y 80% de los hogares cuenta con 1 o más teléfonos celulares, 63% de los hogares no cuentan con computadora y 20% de hogares no cuenta con telefonía celular.



El mayor crecimiento de penetración de usuarios de internet, se dio en los niveles socioeconómicos más altos, con 71%, mientras que sólo 20% del estrato más bajo ha tenido contacto con esta tec­nología. De acuerdo con esta misma encuesta, las actividades sociales online de los usuarios de estas tecnologías son principalmente en­viar mensajes de correo electrónico, mensajes de texto y llamadas telefónicas y 4 de cada 10 lo utiliza para chatear con sus contactos. Aunque en otros países, el uso y la importancia de internet ha ido en aumento, en México no existen elementos que ayuden a afirmar que está siendo una herramienta importante en la actividad política.



La regulación de los usos políticos y electorales de las tic



Sin embargo, el gobierno mexicano no se ha visto impedido por esto para regular la actividad política en la red. Si bien es cierto que hay una tendencia mundial a regular el uso político de las nue­vas tecnologías de la información y la comunicación, la legislación electoral mexicana se caracteriza por una sobrerregulación de la actividad político-electoral, que lleva a que en muchos casos las actividades y debates políticos en estos medios sea seriamente limitada. Aunque tanto la cpeum y el Cofipe permiten que cualquier  aspirante a puesto de elección popular, un partido político o una coalición, den a conocer sus ideas a través de internet, el uso de estas tecnologías no está debidamente regulado. Sin embargo, esto no ha impedido que se hayan realizado diversas acciones en contra de la publicidad por este medio y que, peor aun, se le hagan extensivas ciertas normas originalmente enfocadas a los medios de comunicación “tradicionales”, como radio y televisión.





Quizá la más notoria es la regulación sobre la cual el tepjf ya se ha pronunciado, referente a las campañas negativas, las cuales, de una u otra manera, están prohibidas, aunque se carezca de una sanción claramente definida en la legislación electoral. Tal como menciona Ballinas (2010), la crítica a las campañas negativas suele centrarse en el aparente efecto perjudicial que tienen en el proceso electoral. Los candidatos, en su afán de ganar la atención de los electores, suelen afectar el proceso electoral en su conjunto. Con este supuesto, las autoridades mexicanas, a través del tepjf, comenzaron a construir una vía jurisprudencial para resolver estas controversias de manera expedita, ya que existe una interpretación de la Constitución sobre la prohibición de este tipo de actividades.



A pesar de esto, debe notarse que dado que la publicidad en medios electrónicos ha cambiado el carácter de la lucha partidista, las campañas políticas y el discurso político. Estudios sobre campañas negativas en este país muestran que en lugar de afectar los niveles de abstencionismo, en realidad estimulan la par­ticipación del electorado. Asimismo, otras investigaciones han comprobado que las personas expuestas a información negativa (sobre todo en imáge­nes televisivas) tienen mayores niveles de respuesta y presentan mayores niveles de atención que cuando son expuestos a igual número de imágenes positivas (véase Lang, Newhagen y Reeves, 1996; Reeves et al. 1989).



En resumen, en México el uso de las tic se encuentra severa­mente limitado, ya que el acceso está restringido por factores geo­gráficos y económicos. Como lo muestran las cifras, la mayoría de las personas no cuenta con acceso a estas tecnologías, ya sea porque en el lugar en donde viven no se cuenta con esos servicios o por los precios prohibitivos de éstos. Segundo, la conducta de los mexi­canos con estas tecnologías revela que las utilizan principalmente con fines de entretenimiento y muy pocos las utilizan para acciones políticas marginales, y nunca acción política directa. Esto revela que la población activa políticamente y que cuenta con acceso a estos medios, los utiliza de esta forma, pero nunca que estas tecnologías potencian, incrementan o modifican la participación política

Comunicación Política por Internet



Por momentos me he puesto a reflexionar respecto el cómo y por qué internet cambio la comunicación política y regreso a pensar que en varias pates del mundo si ha sido un foco de revolución creativa donde la esencia de la comunicación política se ha mejorado e internet ha sido el medio de crecimiento digital ya es una herramienta que genera nuevas formas de comunicación, contribuyendo al desarrollo y afianzando en la historia como un medios masivos sobre todo en México en las estructuras socioeconómicas medias hacia arriba.


Algo que da oportunidad en la comunicación política en internet es la capacidad de enviar muchos mensajes algunos de forma unidireccional, pero con la gran oportunidad de ser interactivos y estar en el momento conocimiento la postura de un político o bien de una institución (aquí sería perfecto que emule las actividades de la industria y la comercialización donde se explota más este servicio de internet para estar más cerca del cliente y buscar la mejora o venta del servicio o producto… siempre buscando la satisfacción del cliente).

 Una de las consecuencias positivas y obvias es que la red extiende y pluraliza la esfera pública de numerosas maneras (Dahlgren, 2005: 147–162). Sin embargo no se debe olvidar que existen grandes inequidades en el uso de internet lo que reproduce y amplifica las brechas sociales de dominación social entre los países y dentro de ellos (Castells 2009: 57).  La sociedad red es una sociedad global.  Esta realidad se acentúa en Oaxaca por varios factores como el cultural, económico, analfabetismo, infraestructura, geografía y sobre todo voluntad política, aquí es donde entraría nuestros trabajo para convencer del desarrollo sucesivo en busca del bienestar común y como toda interculturalidad estar conectados a la ventana mundial a través de internet, ampliando los conocimientos básicos además de los conocer el trabajo, funciones y administración de recursos de los políticos.


 A mi parecer el esquema de internet para ingresar al área rural es buscarle la mejor funcionalidad para la población, hacerlo atractivo (como lo ha hecho la tv satelital) y con menor costo eso hará que se busque estar interconectado con lo citadino, social y político. Ya que el éxito que se da en Internet se debe quizá, entre otras razones a que, los contenidos online no son muy diferentes de los que se encuentran impresos (eso si más dinámicos y atractivos). Además la oferta no es muy distinta entre los documentos que se encuentran impresos y online, con una gran variación que viene en la forma de información comunitaria adicional.


 Ya en la ciudad algunos estudios sugieren que las noticias online fomentan más discusiones que las noticias impresas, (nuevamente por la interacción) lo que se muestra en un incremento de la participación pública en las noticias lo cual se diferencia de los medios tradicionales impresos que son acumulables pero con poca discusión por parte del lector.


 A manera de conclusión para las nuevas generaciones a partir de la “X” y ahora de la “generación Google” o mejor dicho “generación Digital” el desarrollo de habilidades de manejo de los equipos electrónicos se ha desarrollado el manejo y se adaptan y fundamentan más su interacción, información, transacciones y forma de comunicarse a través de las TICs y es ahora donde el campo de la comunicación política debe y está explotando para establecer una mayor comunicación política fresca ya sin tanto cartón debido a que los Jóvenes en su ímpetu son más críticos, cuestionadores e impulsivos para hacerse notar con sus ideas, no se deja atrás a la población adulta que actualmente va creciendo en adeptos a usar internet y de esta manera poder estar más al pendiente de la política del país, ya sea del partido político de su preferencia o bien una comunicación social que se presente.